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7 razones para visitar Cádiz más allá de sus playas  

Published on junio 1, 2017 by admin


Cádiz es una ciudad para vivirla los 365 días del año. Con una temperatura que supera los 20 grados durante la mayor parte del año, la capital de la provincia gaditana es un lugar que aúna unas excelentes playas que se disfrutan todas las estaciones del año, pues son lugar habitual de peregrinación de deportistas, gente autóctona y visitantes que se sorprenden de su accesibilidad y la oferta lúdica y gastronómica que gira en torno a ellas.
Pero Cádiz no merece ser visitada únicamente por playas como La Victoria, Cortadura o La Caleta, porque la ciudad más antigua de occidente ofrece multitud de posibilidades para perderte por sus calles.
Cádiz es una ciudad donde el turismo vacacional no está supeditado exclusivamente al sol y la playa, de ahí que, por ejemplo, una estación como la primavera es ideal para hacerle una visita. La oferta turística cultural en una ciudad con una historia impresionante es del más alto nivel. Así, puede optarse por retroceder siglos en la historia de esta localidad hasta desembarcar en Gadir, que es como era conocida cuando era uno de los asentamientos fenicios más antiguos de Occidente.

 

Un viaje a Gadir

El yacimiento arqueológico de Gadir, situado en pleno centro, permite descubrir cómo era la forma de vida de la desaparecida cultura fenicia. Los restos se encuentran en lo que fue el punto más alto de la antigua isla de Erytheia. Así, los trabajos realizados han permitido descubrir el trazado de calles, viviendas, realizadas con barro y arcilla, y utensilios del siglo IX a.C. Además, la visita, que es gratuita, es perfecta tanto para adultos en solitario como si se viaja en familia, pues la misma se sustenta sobre la figura de Mattan, un fenicio que pereció en un gran incendio ocurrido en Gadir en el siglo VI a.C., sobre el que incluso hay literatura infantil.

Precisamente en la finca donde se hallan los restos arqueológicos de Gadir se levanta el Teatro de Títeres de la Tía Norica que, inaugurado en 2012, se encuentra en el solar que ocupó el antiguo Teatro Cómico de la ciudad. Su actividad se fundamenta principalmente en representaciones teatrales donde los títeres y las marionetas son protagonistas. Los Autos de Navidad, sus Sainetes y la celebración del Festival Iberoamericano del Títeres son citas tradicionales de este templo teatral.

 

Un mercado muy especial

A escasa distancia de los dos sitios de referencia citados, encontramos el Mercado Central de Cádiz, junto a la emblemática Plaza de las Flores, enclave característico en época de Carnaval junto al Gran Teatro Falla.

Pero el Mercado Central de la capital gaditana, reabierto en 2009 tras una importante remodelación, es mucho más que eso, pues puede presumir de ser un rincón gastronómico donde disfrutar de cocina gaditana, así como otros platos nacionales e internacionales.  Hablamos de un lugar moderno y funcional que, sin embargo, no pierde de vista la historia que se esconde tras una construcción creada por Torcuato Benjumeda en 1838.

 

El teatro más antiguo de la península

Cádiz debe mucho a la influencia fenicia, pero también el Imperio Romano dejó un sello para siempre en tierras gaditanas. Ahí está para atestiguarlo el Teatro Romano de Cádiz, que data del año 70 a.C., y que fue localizado en 1980 bajo lo que actualmente es el barrio de El Pópulo.

Abandonado en el siglo III d.C., fue posteriormente saqueado, y tras ser su estructura usada como viviendas y cuadras, llegó a ser base de la fortaleza islámica, hasta la llegada de Alfonso X ‘El Sabio’ a la ciudad. Se trata del teatro más antiguo de la península ibérica y uno de los de mayor tamaño.

 

El mirador de la Torre Tavira

Pero si bien es cierto que hay otro Cádiz bajo el suelo, las posibilidades en la superficie son también múltiples y apasionantes. Muy recomendable para conseguir tener una visión general del Cádiz más antiguo y poder desplazarse con soltura por el casco histórico, es hacer una visita a la Torre Tavira, donde a través de su cámara oscura puede contemplarse la ciudad a visa de pájaro, gracias a una potente lente sobre la que se basa un principio óptico conocido en la época de Leonardo da Vinci.

Asimismo, dicho mirador, fechado en el siglo XVIII –es la torre mirador más alta de Cádiz, gracias a sus 45 metros sobre el nivel del mar– permite desde su planta alta tener una panorámica de la ciudad. Sin duda, es uno de los mejores enclaves para tomar fotografías de la misma, pues desde este mirador pueden divisarse enclaves desde un punto de vista único. De hecho, incluso puede decirse que pueden contemplarse construcciones que no pueden ser vistas a pie de calle, como por ejemplo La Bella Escondida, otras de las torres mirador de la ciudad que fue mandada construir en el siglo XVIII por José del Toro para que su hija, que había ingresado en el convento de las concepcionistas franciscanas de la calle Feduchy pudiera contemplarla desde su patio y se sintiera querida y orgullosa de su familia.

 

Castillo, baluartes y un pulmón verde

Así, después de bajar los escalones que permiten volver al callejero gaditano desde el mirador de La Torre Tavira –pues dicha infraestructura no cuenta con ascensor–, hacer un recorrido por puntos emblemáticos será mucho más fácil. Puede optarse, de esta manera, por realizar un paseo circular tomando como referencia las antiguas defensas de Cádiz, en lo que puede ser un paseo por los castillos y baluartes.

Si partimos de Puerta de Tierra, puede seguirse por la Casa de Iberoamérica, para visitar el Teatro Romano citado anteriormente e ir a la Catedral. Una vez en esta zona, el barrio de la Viña, señero y único, es perfecto para degustar platos típicos de la tierra.

Posteriormente, será el momento para llegar hasta una fortaleza militar, el Castillo de San Sebastián y el Balneario de la Palma. En esta zona está precisamente la playa de la Caleta, única y característica donde se ubica también el Castillo de Santa Catalina.

El paseo puede continuar por el Parque Genovés, la zona verde más amplia del casco antiguo, y donde destaca su jardín botánico y La Gruta, un lago con cascada donde se localizan varias especies de aves. Si salimos del mismo, la Alameda Apodaca nos conducirá hasta la Plaza de España, desde donde puede contemplarse el puerto de la ciudad, para encontrar luego el Palacio de Congresos y subir por la Cuesta de las Calesas hasta Puerta de Tierra, lugar desde el que comenzó esta ruta.

Y si después de todo esto –y únicamente es una parte de todo lo que Cádiz puede ofrecerte– aún tienes dudas, siempre podrás decidirte por algo que ya seguramente conoces: las magníficas playas.

 

 

Category: Turismo